En Brasil, no sólo los jóvenes gozan de los acelerados bits de la música electrónica. Bajo el lema: “No soy un abuelo, soy un dj", una escuela de música en Sao Paulo enseña a los adultos mayores a manejar las consolas y las tornamesas como verdaderos profesionales.
Muchos de ellos destacan más por su ánimo de aprender cosas nuevas, que por su avanzada edad.
“Es muy interesante. Estoy muy emocionado, pero todavía tengo mucho que aprender. Incluso algún día me gustaría ganar algo de dinero trabajando como dj”, comentó Rodrigo Ruiz, profesor universitario.
Algunos otros no pueden ocultar el sentimiento que despierta en ellos la música electrónica.
“No sólo mis oídos escuchan esta música, también la escucha mi corazón. Está llena de ritmo y fuerza. Creo que me voy a enamorar de esto”, dijo María Zilda Casagrande, ex agente de bienes raíces
Además de aprender a manipular los equipos, reciben lecciones y se familiarizan con los diferentes ritmos electrónicos para conseguir mezclas que cautiven a su auditorio.
“La mayoría de ellos hasta ahora, les gusta y están acostumbrados a la música electrónica, por lo que es más fácil enseñarles. Cuando las personas están acostumbradas a escuchar un sólo género, tenemos que adaptarlos, les damos un cd para se vayan familiarizando”, expresó Lisa Bueno, directora de la escuela para dj´s.
Además esta escuela puede presumir que sus egresados consiguen desempeñarse dentro de su campo laboral.
“Para mí es maravilloso, porque estoy haciendo lo que me gusta. Y cuando algo te gusta no hay límite de edad. Lo recomiendo ampliamente, no hay obstáculos”, manifestó Nilson Cotrim, disc jockey.
Este proyecto está inspirado en la carrera de Ruth Flowers, una mujer que a sus casi 70 años, anima las fiestas con sus mezclas en los clubes más importantes de París.
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